La aventura humana
A raíz de los magistrales cursos sobre la Ecología y Medio Ambiente que nos ha impartido D. Federico Guillen, mencionando detalladamente la teoría general de la evolución, basándose especialmente sobre el Origen de las especies de Charles Darwin, nos ha parecido el momento adecuado para transcribír algunos apuntes que "acarreamos" desde nuestra época de estudiante preuniversitario, igual que varios recortes que hemos podido encontrar en revistas científicas tratando sobre la evolución de la especie humana. Finalmente, ante la obra maestra, excepcional, de D. Jordi Serrallonga, arqueólogo reputado y miembro del seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Barcelona, publicada en el periódico "El Mundo", en fecha de 19 de abril de 1998, hemos decidido hacer un resumen sesgado de ella, pensando en nuestros compañeros que no hayan tenido la oportunidad de leerla. Se trata de diez capítulos documentados gráficamente con dibujos de Marcel Socías y de Manuel Martínez..
CAPÍTULO V
Homo erectus deja África y coloniza Europa
La capacidad del Homo erectus de adoptarse a todo tipo de situaciones le llevó a ocupar nuevos territorios; poseía las habilidades técnicas necesarias para construir las herramientas de piedra, madera y hueso que le permitían perfeccionar sus estrategias de caza y así satisfacer los requerimientos de proteína animal que influyeron en el paulatino crecimiento de su cerebro. La expansión se podría explicar de dos formas, aunque seguramente muy relacionadas. En primer lugar, esa curiosidad primate que impulsa a explorar nuevos territorios; en segundo lugar, el aumento demográfico que pudo haberse producido tras el éxito adaptativo del Homo erectus. Una hembra de chimpancé sólo tiene una cría cada cinco años, mientras una hembra humana actual es capaz de quedar embarazada inmediatamente después de haber dado a luz.
Si se parte de la idea que las hembras de Homo erectus ya poseían la misma estrategia reproductora que las mujeres actuales y además una mayor cooperación entre machos y hembras habría influido en el cuidado de los pequeños, pudo haberse producido una explosión demográfica que impulsó a estos homínidos a ocupar otras tierras. Se puede definir al homo erectus como el primer viajero, el primer emigrante de la historia de la humanidad. Hace más de 1.000.000 años, algunos Homo erectus africanos empezaron a colonizar nuevos continentes. Gracias a ellos cambia la ubicación geográfica de un relato que hasta entonces sólo tenía un protagonista: el continente africano. Pero llegaron a Asia y Europa.
Tradicionalmente, los científicos siempre han hablado de dos vías de paso entre África y Europa; la primera, y por todo el mundo aceptada, es la Palestina y la segunda, a través de Sicilia. Ahora otros investigadores defienden una tercera: el estrecho de Gibraltar. En Dmanisi, Georgia, han sido hallados los restos de un homínido fechado en 1.400.000 años; en cambio, 1.800.000 años es la fecha que se atribuye a los fósiles hallados en Modjokerko (Java) y Longgupo (China). Estas dataciones indicarían que las primeras migraciones africanas fueron más antiguas de lo que siempre se había dicho. Otros hallazgos que apoyan la antigüedad de estos movimientos humanos, de hace 1.000.000 de años, están registrados en Monte Poggiolo (Italia). Pero sobre todo en la península Ibérica.
Durante los últimos años la Península ha sido y continúa siendo el principal foco de atención para explicar los pormenores de la colonización del continente europeo. La causa de esta expectación se debe, por un lado, a los trabajos que el equipo encabezado por Arsuaga, Bermúdez, Carbonell y Aguirre, han realizado en la tierra de Atapuerca (Burgos) y por otro, a las dataciones entre 1.700.000 y 1.500.000 años para el sur de la Península y defiende el paso directo por Gibraltar, el equipo de Atapuerca descubrió recientemente unos restos de homínidos y útiles en el yacimiento de Gran Dolina que se remontan a 1.000.000 de años.
¿Quiénes eran? Aunque somos muchos los que preferimos llamar erectus tanto a los homínidos que se quedaron como a los que emigraron de Africa, otros científicos defienden que esta denominación sólo se use para los especímenes que llegaron a Java y China (Asia), mientras que Homo ergaster bautizaría las formas africanas y Homo heidelbergensis las europeas. El panorama se complica un poco más cuando el equipo de Atapuerca define los restos de Gran Dolina como una nueva especie: Homo antecessor (especie antecesora tanto de los heidelbergensis como de los humanos actuales).
El dibujo muestra a un grupo de estos primeros colonizadores de Europa. Temperaturas más bajas que las africanas les obligaron a buscar refugio en las entradas d las cuevas y cobijos naturales, además de trabajar la piel con la que fabricar piezas de abrigo así como bolsas para el transporte de alimentos y materias primas para la fabricación de instrumentos. Desde los campamentos se tenía una perfecta visión de los movimientos de la fauna que, junto con la recolección de frutos, huevos o raíces, constituía su dieta, en la que tenía mucha importancia, como en momentos anteriores, la fracturación de los huesos largos para la obtención del tuétano. Es en ese momento cuando se tiene constancia por primera vez de conductas caníbales; el problema es saber si eran rituales o puramente tróficas.
